Según los datos presentados
por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia Femicidios
en España 2001-2003, un total de 168 mujeres han muerto
en el estado español durante ese periodo de tiempo. El 62'96% de las mujeres
asesinadas por sus parejas habían denunciado a sus agresores. Las fuentes
han sido las noticias de prensa y la Dirección General de la Policía.
A raíz de estos datos se aprecia un aumento de las muertes
por violencia contra las mujeres en un 52'17%, ya que en 2001 fueron 46,
en 2002 52 y en 2003 han sido 70. Por comunidades las cifras más altas
se dieron en Andalucía con 35 mujeres, en Cataluña 25 y en la Comunidad
Valenciana se produjeron 24. Las autonomías con menos muertes fueron Cantabria
y La Rioja, con Melilla donde no se contabilizó ningún suceso.
La media de edad de las asesinadas era de 40'20 años,
el 48'22% de los agresores eran los cónyuges de la víctima y el 79'39%
de los asesinatos se produjeron en el domicilio de la mujer asesinada.
En el 80'84% de lo casos la mujer era de origen español.
En cuanto a los agresores la media de edad era de 45'25
años, el 80'61% españoles. Las fuerzas de seguridad del estado detuvieron
al 45'18%, un 20'48% se suicidaron y el 7'83% lo intentaron.
Tras estas estadísticas, criticadas en numerosas ocasiones
por las organizaciones de mujeres por la forma en que desde la administración
se contabiliza a las víctimas, de ahí las diferencias entre las que aportan
unas y otra, debemos realizar una reflexión, ya que si no lo hacemos así
las cifras, aunque necesarias y crueles, no nos sirven para nada.
En primer lugar tenemos que desechar la idea que desde
un tiempo a esta parte nos muestran parte de los titulares de los medios
de comunicación, haciendo referencia y recalcando siempre la nacionalidad
extranjera de agresores y víctimas, en más del 80% de los casos la nacionalidad
es española, es un problema nuestro, de la sociedad española en su conjunto,
independientemente de que otras nacionalidades también lo padezcan (¿acaso
el sistema patriarcal no está vigente en todo el planeta?).
En segundo lugar quiero hacer referencia al tema de la
seguridad ciudadana y su concepción, haciendo hincapié de que está enfocada
para proteger la propiedad, el espacio público es definido por nuestra
sociedad como peligroso y el privado como seguro, sin embargo un 79'39%
de los asesinatos se produjeron en el domicilio de la mujer asesinada,
si contemplamos los espacios desde el género vemos las diferencias entre
lo seguro o no para las mujeres. Podemos afirmar, por lo tanto, que nuestros
hogares son un factor de riesgo para nosotras, no contemplado ni por la
clase política ni por nuestra sociedad democrática. ¨
Para terminar creemos que abordar la violencia contra
las mujeres prioritariamente desde el ámbito judicial y policial es erróneo.
Ambos son necesarios pero no las únicas vías. Es necesaria la participación
de las organizaciones de mujeres, hasta ahora sólo se las tiene en cuenta
para la gestión de algunos recursos, no en el diagnóstico, la planificación
y la evaluación de las medidas. Es imprescindible que nosotras, las mujeres
víctimas de esta violencia, seamos las protagonistas, y que los mensajes
de sensibilización vayan destinados a los hombres, como en la campaña
desarrollada en Suecia bajo el lema Dejemos a las mujeres
en paz.
Ya hemos saltado al espacio público, es hora de buscar
soluciones uno de los problemas sociales que más víctimas mortales produce
en nuestro país, y que se encuentra basado en la discriminación de las
mujeres,. Ya es hora de que todos los hombres se responsabilicen de lo
que les toca, mirar para otro lado les hace cómplices y discriminatorios.
Ya es hora de que nosotras, las mujeres, seamos protagonistas en este
problema y digamos basta ya a las agresiones y a la violencia contra nosotras,
todas somos o podemos ser mañana víctimas de la violencia patriarcal.
Si queremos una sociedad realmente justa, democrática e igualitaria seamos
corresponsables entre todas las personas, hagamos un mundo más justo con
personas más felices.
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